Arquitectura y Naturaleza

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La actividad arquitectónica se originó con finalidad de crear un entorno protector para el hombre.  Inicialmente esta actividad era tosca y se limitaba a satisfacer de forma elemental las necesidades humanas.  Pero con el paso del tiempo se convirtió en un modo complejo y refinado de expresión y manifestación de otro tipo de inquietudes mas emocionales y espirituales.  En muchas ocasiones la arquitectura se consideraba como un acto creativo en claro paralelismo con las creencias de la creación divina del universo.  Y finalmente se la considera meramente como una actividad creativa humana, e incluso, en la actualidad, una banal actividad para la generación de riqueza, de forma rápida, sencilla y abundante.

De cualquier modo, la arquitectura se ha servido del entorno natural simplemente como un contenedor de materias primas.  La naturaleza se ha considerado como un proveedor infinito de recursos.

En ningún caso el hombre ha pretendido realizar una actividad constructiva que estuviera integrada con los ciclos vitales de la naturaleza.  Seguramente porque nunca haya tenido la necesidad de planteárselo de este modo, pero quizás también porque la estructura del ecosistema global es tan compleja, que entenderla y emularla parece una labor imposible.  Por ellos lo máximo que ha podido conseguir la arquitectura es ser capaz de integrarse visualmente al entorno, o modelarse formalmente acorde a las condiciones medioambientales imperantes en una determinada zona.

Así, la arquitectura ha seguido evolucionando básicamente de un modo formal y espacial, y la naturaleza simplemente a servido como una fuente de inspiración formal, y pocas veces conceptual.

Catedral de Notre-Dame, Paris. Una de las catedrales góticas más impresionantes del mundo.

El resultado ha sido que, en la actualidad la arquitectura no tiene nada en común con los ciclos vitales del ecosistema global.  La arquitectura simplemente usa a la naturaleza y la deteriora conforme aumenta su escala de magnitud.

 

La actividad humana siempre ha ocasionado deterioro medioambiental.  Cuando el número de habitantes sobre la tierra era reducido, y su actividad moderada y poco industrializada, el impacto no era perceptible, y el ecosistema global encajaba y asimilaba los daños producidos por el hombre dentro de sus propios ciclos vitales.  Es decir, el ecosistema global era capaza de mantenerse en equilibrio, pese a la actividad humana.

Sin embargo, en los últimos años, con cerca de 7.8 billones de habitantes sobre el planeta, llevando a cabo una actividad industrial frenética, el impacto medioambiental ha sido enorme, y la naturaleza ya no tiene mayor capacidad para absorberlo.  El ecosistema global, y los diferentes ecosistemas locales, se ha desequilibrado.  Como resultado, el deterioro medioambiental ya es perceptible de forma directa para el ciudadano medio, y sin duda alguna, es necesario tomar medidas urgentes con el fin de detener dicho impacto negativo, y regenerar un nuevo equilibrio en la biosfera.  Un equilibrio capaz de garantizar la supervivencia y el bienestar del ser humano, y del resto de especies.

Son muchos problemas y desequilibrios medioambientales que ya se han hecho patentes: el calentamiento global, la contaminación atmosférica, la contaminación de acuíferos, la escasez de agua, la salinización de los océanos, la lluvia ácida, la contaminación de muchas costas, los vertidos marinos, los vertidos acuíferos, los vertidos terrestres, el desorden climático, la desaparición de especies, la escasez de zonas verdes, el aumento de la desertificación, la falta de impermeabilización del suelos, la escasez de recursos, el aumento de residuos, etc.

Sin duda, el hombre, a lo largo de su proceso de evolución, debió idear un sistema económico y social integrado en los ciclos naturales de la biosfera, pero si antes no vio la necesidad, ahora es urgente que lo haga.

Palacio Güell de Antonio Gaudí
Palacio Güell de Antonio Gaudí

Antonio Gaudí es un gran ejemplo de un artista que tenia una pasión y admiración hacia la naturaleza, admiraba el arco catenario que las abejas suelen utilizar en la elaboración de sus colmenas, mediante una construcción de arriba hacia abajo y analizando las formas hexagonales de sus celdillas, lo cual Gaudí utiliza en la fachada del Palacio Güell.

No es suficiente tener una arquitectura sostenible, sino que además que los que lo habitan tenga hábitos coherentes con el cuidado del medio ambiente.  Este cambio de hábitos tiene mayor importancia que tener un vivienda bioclimática que logre depender lo menos posible de las tecnologías, con las orientaciones adecuadas, el estudio del clima, vientos, asoleamiento y demás estrategias bioclimáticas.  De nada sirve vivir en una casa con diseño ecológico si seguimos consumiendo comida chatarra, el cual genera altos residuos y elevado consumo de energía, ó  seguir contaminando el agua usando detergentes; solo par citar algunos ejemplos.

La educación, en primera instancia, es donde debemos poner mas atención, ya que somos los únicos animales que generamos residuos.

Nuestros procesos deben ser cíclico e infinito al igual que el ecosistema natural, que todo cambia y al mismo tiempo todo permanece estable y en equilibrio.  Es decir usar los recursos naturales y reutilizarlos continuamente, para finalmente retornar a la naturaleza de manera amigable.

 

 

Bibliografía

De Garrido, Luis (2017) Manual de arquitectura ecológica avanzada: metodología de diseño para realizar una arquitectura con máximo nivel ecológico posible.